miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un día... es un día


Cuando me levantaba esta mañana de la cama, no hubiese imaginado ni por asomo el día que me esperaba:

Por lo pronto, no me llevo el bizcocho que preparé ayer (prometo solemnemente hacer otro para "el 2902"). Con las legañas todavía puestas he salido disparado al garaje y de este mismo garaje me he llevado una cachito de columna para el camino. En un arrebato de no joder el día tan pronto, me he puesto a los Babasónicos a toda pastilla.
No es que me haya pasado la salida de la autovía... ¡es que me he saltado dos! (con susto incluido) ¿La búsqueda de aparcamiento? toda una odisea.
En el curro me doy cuenta de que la cagué haciendo una cosa el día anterior. Encima, luego vienen los auditores. Por cierto, me ha encantado reencontrarme con un antiguo compañero/jefe de curro. Sí, sí... el auditor.
Dos compañeras que se van, y no me gusta que se vaya de mi lado la gente que me cae bien.

La vuelta a casa... una hora de retención por culpa de un camión volcado en 'la curva'. Y yo que sigo intentando no perder la sonrisa cantando a grito pelao el último disco de Daughtry.
Al teléfono con 'la churri', mi madre y un colega cumpleañero. Se unen a las conversaciones Sandra y Alberto (de telefónica, que no tengo ni identificador de llamada ni internet).
Mensajes al móvil con complicidad incluida van despidiendo mi día.

La verdad es que no sabría decir si el día ha ido bien o mal. La cuestión es que me voy contento a la cama (solo, pero contento).
Ah! también me guardo el papel arrancado del cuaderno para copiar lo que ahora escribo como post del día. O sea... ésto.

martes, 29 de septiembre de 2009

Bizcocho (más que casero, doméstico)


Para hacer un bizcocho domestico lo que primero que hace falta es echarle ganas. Eso que pone en los envases o en las instrucciones (que a veces se llama receta) de que hay empezar precalentando el horno, es mentira.

Lo siguiente, una vez que ya estamos en la cocina con la musiquita puesta es preparar los ingredientes: huevos (que eso ya he dicho que tenía nada más empezar, joé), yogur, aceite, azúcar, harina, levadura (yo he juntado estos dos últimos ingredientes en harina con levadura para bizcochada... ¿¿??), mantequilla y ralladura de un limón.

"El truco es separar los huevos (¿¿??) y batir las claras a punto de nieve" decía mi hermana. ¡¡Claro!! "batir las claras a punto de nieve"... voy a tener suerte. Ah! vale! batir las claras. Pues... va a ser que no tengo ni thermomix, ni varillas, ni ná de ná. ¿Valdrá el 'sacador de espuma' para la leche? Diez minutos más tarde salpicando toda la cocina supe que sí.

Venga, que esto está tirao. Mezclo los huevos A con los huevos B y el azúcar y remuevo. Echo el aceite y el yogur y remuevo. Consigo que quede una pasta esponjosa y uniforme. Ahora toca agregar en forma de lluvia la harina con levadura (que me acabo de dar cuenta que la he comprado integral, vaya tela).

Otro problema. ¿De donde consigo yo ese peaso de bol para mezclar todo? ¡Ya está! tengo por aquí una ensaladera. Ahora, para lo de la 'lluvia de harina', ¿valdrá el colador para pasta?

Sigo removiendo (ya no vale lo de la espuma de la leche) hasta conseguir una masa fina y sin grumos. El penúltimo paso es espolvorear azúcar por encima (recomendado azúcar glasé).
Ummmmm, si envuelvo un poco de azúcar normal en ese film transparente y lo apaleo... olé olé!! ma quedao fino, fino! Espolvoreo pues.

El horno hace su trabajo y le acabo de pegar un tiento, más que nada por evitar mañana en el curro algún que otro descojono... o posible intoxicación.

(Sigo sin pillar lo que dicen que si vas borracho, te sale más jugoso. Yo llevo tres copas y creo que me ha salido como si no llevase ninguna... o dos más, no lo sé)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Vergüenza de lo malo


Es que... soy tímido. Me da palo, me da vergüenza.
¿De qué?

Vamos llenos de inhibiciones por la vida. No gritamos cuando nos apetece porque nos ve la gente. No nos metemos hasta las rodillas en el mar porque pensarán que se nos va la pinza. No le decimos a esa chica: "me gustas", porque pensará que estamos tontos, etc, etc.

Señores, a raíz de lo que decía el otro día, creo que hay algo que no nos permite un grado más de felicidad, y eso es la vergüenza.
Parece que hay un par de cosas que no nos deja ser totalmente libres. Por un lado tenemos el 'que dirán' (de lo que hablaremos otro día) y por otro lado (pero muy cerquita de lo primero) es el miedo al ridículo. Y digo yo, ¿no perdemos más fingiendo ser quienes no somos? ¿acaso no gastamos más energía cohibiéndonos a nosotros mismos?

Y es muy fácil tomarse dos copas y desinhibirse entonces, porque tenemos excusa de que "estaba con to'l peo".
Pues yo voto hoy por estar todo el día con el "pedo psicológico", ser uno mismo... y que Dios nos pille 'confesaos'.

Vergüenza... de lo malo, o como decía Baltasar Gracián: "Hemos de proceder de tal manera que no nos sonrojemos ante nosotros mismos".

viernes, 25 de septiembre de 2009

Suenan a ti

No sé como lo has hecho para ser la fuente de inspiración de tantos y tantos grupos de música, de aquí y allá. Supongo que soy yo quien pone tu boca cuando hablan de unos labios, coloca tus ojos en los ojos de estas letras y soy yo quien suspira cuando aparece algún 'breathe' in these lyrics.

También puede ser que sean canciones que me gustan... y punto (y seguido... siempre seguido)


jueves, 24 de septiembre de 2009

¡Castigado! Escribe 100 veces...

Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz. Lo tengo todo para ser feliz.

(La penitencia la pago yo, pero esto va por ti... lector/a)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Bajo nuestra almohada


- ¡No es tu hijo!
Era cierto. No era mi hijo. Pero al escuchar esa frase sentí una fuerte puñalada en el pecho.

Llevábamos algo más de un año y medio juntos. De ese tiempo, casi cumplíamos un año desde que vivíamos bajo el mismo techo.
Ella tenía un hijo de una relación anterior. Ahora el niño tenía cuatro años y de veras que lo sentía como un hijo propio, como si lo hubiese engendrado y criado yo.

Casi no recuerdo cómo empezó la discusión. Supongo que ahora, pasado ya un tiempo, parecería una auténtica chorrada.
... no debí haber dado ese portazo, eso sí que lo sé. Me pudo el 'pronto' en ese momento. Prefería largarme a dar un paseo antes de empezar a decir cosas de las que seguro más tarde me arrepentiría.

Y sigue sin ser mi hijo, pero sigo yendo a la puerta de su colegio cada tarde, para ver como su madre va a recogerlo. Todos y cada uno de los días, compungido tras una esquina, sintiendo tres retortijones en el estómago: uno, cuando la veo a ella; otro, cuando lo veo a él; y otro, cuando los veo marcharse juntos, saltando y sonriendo por el paseo que se aleja del colegio.

Nunca se me dio bien hablar y mucho menos hacerlo para dar explicaciones o pedir perdón, así que escribí aquella carta y la puse debajo de la almohada, bajo el lado en que estoy seguro sigues durmiendo.

Cuatro días más tarde y tan solo he recibido un mensaje diciendo "aplícate el cuento"... ¡tonto de mí!! debí haber sabido leer entre líneas. Subí corriendo las escaleras de nuestra casa, con el corazón ya acelerado y descubrí aquel sobre debajo de mi parte de almohada. Tan solo había unas letras escritas: "TPMPS" y dentro del sobre una cuartilla con tan solo una columna a la izquierda de la misma: "Yo sola no puedo escribir ninguna historia. Escribe tú a mi lado"

martes, 22 de septiembre de 2009

Yonki


Me confieso: estoy en tratamiento de desintoxicación.
Es un proceso duro y sientes que nadie puede comprender lo enganchado que estabas estás. Mucho tiempo enganchado... y lo más duro es que sigo sin saber si sigo embelesado o no.Han sido algunos años en los que tan pronto tomaba varias dosis en pocos días como pasaba varios meses sin probar nada.

Está claro que lo puedo conseguir. Tan solo necesito estar seguro de que de veras quiera dejarlo. He intentado otras sustancias que hagan menos daño, pero algo me ha quedado claro en esos intentos: NADA es tan puro como lo original.

Hace poco me ofrecieron otro sustituto. Este parece que es algo mejor que los anteriores. Incluso diría que está pensado para mí, para olvidar mi tóxico original.
Tengo dos opciones: liberarme sin ayuda, sin sustitutos ni nada por el estilo... o ir tirando de sustancias que me vayan haciendo olvidar a aquello realmente peligroso.

Lo malo: tendré presente a esa potente droga durante mucho, mucho tiempo.
¿Un clavo saca otro clavo?

(Post post: Tranquilos, no me drogo. Esto es tan solo una forma de hablar. Si dijese las cosas claras... no sería yo)