viernes, 30 de octubre de 2009

Peter Pan forever


¿Tenemos miedo a crecer?

A menudo, cuando pensamos en que nos estamos haciendo mayores, vemos solamente los contras y no las bondades de esto mismo.
Nos asustan las responsabilidades, los compromisos, las rutinas y los lazos establecidos. Lo que no vemos es que es fantástico haber crecido y haber llegado a ser lo que somos, más libres que cuando éramos unos “niñatos” adolescentes. Hemos llegado a existir según hemos querido. Nuestra forma de ser y quizás algún que otro factor externo nos han moldeado hasta darnos nuestra actual forma.

Pensamos en Peter Pan y que sería fantástico ser niño toda la vida. Jugar, volar, y dejar que Wendy nos cuente cuentos para dormirnos en su regazo.
Y digo yo: ¿No podemos seguir siendo Peter Pan toda la vida? Creciditos, sí, pero niños en el alma.

Yo pienso seguir durante mucho, mucho tiempo en el ‘País de Nunca Jamás’. Despertarme sonriendo con la luz del día aún en el regazo de mi Wendy que vela mis sueños. Vivir con felicidad apasionada cada pequeño acto del día. Volar con los pensamientos y las palabras, ...

Y al Capitán Garfio... que le den por culo.

jueves, 29 de octubre de 2009

Cuando yo me despido de mí para ser yo contigo


Nunca una carta fue tan dolorosa. Nunca un adiós fue tan amargo. Siento que mi tiempo se acaba y no he hecho nada. Me deslizo que no camino por la senda de la vida. Veo que no miro la belleza del pasaje y, sin rumbo, zigzagueo.

Piel que no tengo porque piel solo tienen los que sienten. Ni vello ni hebra alguna que quede por erguir. Y el corazón mientras tanto estampa su ritmo a golpe de cañón que tromba, retumba, estalla y ensordece mi senda... mi vereda.

Hoy me despido a la vez que me desahucio. Sello mis falibles pestañas y cando mis iracundos labios. Hoy, sepultaré la mentira y a la farsa. Ni comedia ni sainete.
Hoy, me despido de mi ego.

Y pongo a Dios por testigo, que yo seré conmigo... solo por ti. Ahora es cuando yo me despido de mí para ser yo contigo.

(Qué poderosos son los sinónimos, ¿no?. Parece que incluso haya dicho algo...)

miércoles, 28 de octubre de 2009

Rumore, rumore


Lo importante es lo que hablen de ti, aunque sea mal...

Eso es lo que dicen, aunque yo no estoy de acuerdo.
Haces una cosa que "sobresale" de lo normal... y ya estás en boca de todos. Es normal, lo entiendo. Tu haces algo "raro" y provocas cotilleos. Lo que ya no soporto es que tengan que inventar, a raíz de lo que has hecho, tooodo un mundo. Esto es como el cuento de que alguien ha mordido una manzana y al final, lo que llega a oídos de todos es que se ha comido toda la manzana, y si me apuras, se ha comido hasta el corazón.

Cuando se mienta sobre alguien, por divertimento o por hacerle daño directamente, es legítimo llegar a pensar que puede haber más gente en ese comentario al que hacer daño. Lo digo porque, a mi me la suda, me resbala, me la "reflanfinfla" lo que digan de mi, pero no permitiré que se haga daño a alguien más.

Cuando en lo que parece un juego de niños, se inventen rumores, cuidaíto con lo que se dice... que ya somos mayorcitos, leñe!

(P.S.: ¿A que no sabes qué? Me he enterado de que...)

martes, 27 de octubre de 2009

Homenaje al sobre de azúcar


Cuenta la leyenda (urbana o no) que hubo una vez una persona innovadora que reinventó el sobre de azúcar.

Hasta que él tuvo la idea, todos los sobres eran cuadrados y había que abrirlos rompiendo una esquinita. Esto tenía varios inconvenientes: había que agitarlos con el consiguiente peligro de que se rompiese y además generaba dos trocitos de papel (la esquinita y el "grueso").
Inventó el sobre de azúcar alargado, para que se pudiese abrir presionando tan solo en la parte del medio del mismo para verter todo el contenido del sobre dentro de la taza de café (te, manzanilla o menta poleo o ...).

Este pobre inventor, tan feliz por su concepción, se recorrió la mayoría de las cafeterías de su ciudad. Al ver que nadie entendía su proyecto y seguía rompiendo la esquinita del sobre alargado... se quitó la vida.

Es entonces, en homenaje a este pobre hombre, que todos debemos aprender a verter esta dulce sustancia del modo correcto.
Aunque yo soy de los que piensa que esta historia es una leyenda urbana, que este hombre sigue visitando todas las cafeterías de mundo... y que es feliz cada vez que alguien cumple con el método de romper el sobre por la mitad.

Está en tu mano la placidez de este hombre. Acuérdate cada vez que rompas un sobre de azúcar.

lunes, 26 de octubre de 2009

De lo malo, lo peor. De lo bueno, superior


¿Un fin de semana cualquiera? Más bien... no.

En tan solo cuarenta y ocho horas (incluso menos) ha salido lo peor y lo mejor de mí.
El viernes aparecieron mis demonios bien entrada la noche. El sábado me perseguían repiqueteando en mi cabeza.
Menos mal que un ángel se me apareció por la noche de ese mismo sábado y, extendiendo sus alas, eliminó las sombras que me atemorizaban.

Confieso que he pecado. Y la peor penitencia me la he impuesto yo mismo
Confieso que he aprendido. Me he enseñado a mi mismo.
Reconozco que he evolucionado. Me he desprendido de una coraza que llevaba mucho tiempo ocultando.

Y no será culpa de ningún polichinela, pero me he sentido manejado con los hilos de mis debilidades.

Ahora solo puedo decir, como reza la oración: no (te) merezco, pero (te) necesito.

viernes, 23 de octubre de 2009

El ciclo del agua

Son las 07:35 de la mañana y ya estoy en la oficina. Innnncreible!!
¿Insomnio?... quizás.

Como hoy no tenía preparado nada y visto que el nivel de sueño que tengo no tiene pinta de despejarse hasta bien ingerido el café, voy a poner tan solo un vídeo del que me acordé anoche mientras escuchaba 'We will rock you':



Buenos días! y buen fin de semana!

jueves, 22 de octubre de 2009

La violadora de mis líneas


Fiuuu, fiuuu!! El ruido del ventilador del ordenador hace que vuelva en mí. Lleva ya varios días encendido... casi tantos como yo. Eso mismo me decía mientras me frotaba la barba de tres días con la palma de la mano.
Setenta y dos horas sin dormir. Todo un record para un dormilón como yo. Pero no podía hacer nada para remediarlo. Cientos de ideas me venían a la cabeza sin parar. Por fin el hilo que llevaba tiempo buscando para seguir con mi libro. Había pasado de llevar cuatro míseras hojas a tener ya entre mis manos algo más de un centenar.

Apareciste en el salón con mi camisa puesta a medio abrochar. Una taza de café en una mano y un cacao para ti en la otra mano. Como siempre, descalza, contoneándote como tú solo sabes hacer. Me besaste en el cuello mientras posabas mi expresso sobre la mesa. Mis manos te volvieron a buscar y te senté en mis rodillas para devolverte en el mismo sitio tu beso (sé que te encanta).

Ese beso siguió una flecha invisible que me llevaba a tu boca... un botón. Seguían las flechas de nuevo a tu cuello... otro botón... e hice una parada en tu pecho. Sexo escrito y lenguaje oral... y viceversa. Pasamos de follar a hacer el amor... y viceversa.

Y ambos desnudos, seguimos deshilando la historia del libro. En la misma silla, mientras me abrazabas con las piernas, me preguntaste: -¿Qué ha ocurrido para que escribas ahora de esa manera? -Tu -dije yo.